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El evangelio en tu oficina: Tim Keller habla sobre la fe y el trabajo


¿Te entusiasman los lunes por la mañana? Si es así, ¡fantástico! Pero ese no es el caso de muchos de nosotros. Nuestros trabajos nos proponen retos y nos consumen, o amenazan con hacerlo. ¿De qué forma influye la fe en Jesucristo en ambientes de trabajo competitivos y frecuentemente crueles e inseguros? ¿Y en aquellos que son excesivamente mundanos? En su libro, Every Good Endeavor: Connecting your Work to God’s Work [Toda buena obra: cómo conectar la obra de Dios con tu trabajo], Tim Keller, junto con Katherine Leary Alsdorf, aplica sus conocimientos en el terreno de las profesiones. Al buscar el significado, el propósito y la importancia del trabajo, Keller relaciona las enseñanzas bíblicas con nuestras frustraciones y sueños y con interrogantes como estos:

  • ¿Cuál es el propósito de mi trabajo?

  • ¿Por qué mi trabajo es tan complicado?

  • ¿Puedo hacer algo para facilitarlo?

  • ¿Cómo puedo encontrar sentido y trabajar sirviendo a los demás en un puesto de trabajo que es asfixiante y que tiene un sistema muy jerarquizado?

  • ¿Puedo mantenerme fiel a mis valores y, aun así, avanzar en mi campo?

  • ¿Cómo afronto las decisiones necesarias y difíciles durante mi exitosa carrera?


En lugar de concebir el trabajo como algo que tenemos que hacer para poder disfrutar de las cosas verdaderamente importantes de la vida, propones que nuestra profesión es, en realidad, el escenario principal en el que desempeñamos el llamado de servir a nuestro prójimo con la presencia de Dios y su tierno cuidado. ¿Qué tiene de malo “trabajar para vivir»?


La frase “trabajar para vivir” normalmente describe el trabajo como un mal necesario. Sin embargo, Dios introdujo el trabajo en el Jardín del Edén, por lo que tiene que ser un enorme bien, algo que tiene su cabida y satisface parte de nuestro diseño. Esta expresión también puede referirse a trabajar con el simple propósito de conseguir el dinero necesario para disfrutar del tiempo de ocio. Por el contrario, a lo largo de la Biblia el trabajo se considera un servicio: servicio a Dios y a nuestro prójimo.


Has observado que cuando nuestra identidad no está sujeta a nuestra profesión, nos sentimos extraordinariamente libres de nuestro trabajo y en nuestro trabajo. ¿Cómo pueden los cristianos encontrar una base correcta para su identidad, de tal forma que se sientan libres de trabajar en exceso y trabajar en defecto, y se sientan verdaderamente libres para disfrutar de su trabajo?

Es muy posible que creas que tu identidad más íntima debiera estar enraizada en Cristo, pero aún tienes un corazón que funciona como si su verdadero fundamento fuera tu trabajo. El doctor Martyn Lloyd-Jones, quien ejercía como médico antes de ser pastor, dijo: “He tenido el privilegio de conocer a muchos en cuyos epitafios bien podrían haber grabado: ‘Nació como hombre, murió como médico’”. Debes creer que has sido justificado por la justicia de Cristo, y no por tus propios logros. Pero otra cosa es dejar que la doctrina, en la práctica, moldee tus sentimientos, es decir, la forma en que funciona tu corazón. ¿Cómo cambiarlo? Esta pregunta merece una respuesta tan larga que nos ocuparía una semana, o una sola frase. Así que te dejo la frase: “Las sagradas Escrituras y la oración: la primera es la fuente del agua viva, y la segunda el cubo con el cual debemos extraerla”.

Martyn Lloyd-Jones apuntó en cierta ocasión: “Para mí, el trabajo de predicar es el más grande y el más glorioso llamamiento al que alguien puede ser llamado jamás”. ¿Estaba Lloyd-Jones en lo correcto al sobrevalorar un llamado en detrimento de los demás?

Quizás no lo estaba. No creo que Lutero hubiese estado de acuerdo con él, pues el alemán defendía convencido y contundente que todos los llamados son igual de dignos, puesto que todos los llamados proceden de Dios y los llamados humanos sirven para cumplir el propósito de Dios.

Sin embargo, me siento identificado con la aseveración de Lloyd-Jones, particularmente cuando dice que predicar es el llamado “más glorioso”. Tal vez sostendría que todos los llamados son del mismo valor delante de Dios, pero no todos ellos ayudan a las personas con el mismo poder. De todos los regalos que puedes ofrecer a los demás, ¿qué podría ser mejor que mostrarle la gracia salvadora de Dios?

En definitiva, debo posicionarme con Lutero desde un punto de vista teológico. Pero debo admitir que, cuando predico con la ayuda de Dios, suelo sentirme exactamente del mismo modo que Lloyd-Jones.

¿Qué peso tiene el descanso del Sabbat en relación con nuestro trabajo?

Siempre ha tenido un peso considerable, porque es uno de los diez mandamientos de Dios que son básicos para la vida humana. Pero puede resultar aún más relevante en el marco de nuestra cultura frenética y adicta al trabajo. El Sabbat era radical en el antiguo Israel, y su función era recordar que el trabajo y las ganancias tienen límites. Es semejante a un río que no debe desbordarse de sus riberas. La vida no solo es trabajar y ganar dinero. Tanto cuerpo como mente necesitan descansar.

No obstante, el Nuevo Testamento expone con claridad que practicar el Sabbat tiene otro enfoque más profundo. El “descanso del Sabbat” del que habla el Nuevo Testamento nos enseña a descansar en Cristo para nuestra salvación en lugar de hacerlo en nuestras obras. Este es el llamado “descanso sobre descanso” que necesitamos para evitar que el trabajo moderno nos haga desfallecer con sus incesantes demandas de incrementar los beneficios y la productividad.

¿Cómo podrías animar a un creyente que concibe su trabajo como algo fastidioso y que está convencido de no poder cambiar su situación?

Observemos lo que dice Efesios 6:5-9 y Colosenses 3, donde Pablo no se dirige a profesionales, sino a esclavos. Les dice que transformen lo fastidioso de su trabajo en “trabajar como para el Señor”. Muchos buenos comentarios y sermones que existen sobre este texto de Efesios nos ayudan a comprender las implicaciones tan radicales que tiene este principio.

Has mencionado que hay personas que desean que su pastor se interese por conocer las situaciones a las que se enfrentan diariamente. ¿De qué forma pueden los pastores empatizar más, animar y preparar a su congregación en cuanto a su trabajo?

Durante una época de mi ministerio en esta iglesia visité de forma regular a algunos miembros de la congregación en sus puestos de trabajo. Iba a su oficina para almorzar con ellos o simplemente iba a verlos. Normalmente eran visitas cortas de 20-30 minutos. Y esto me permitió acercarme bastante a sus asuntos laborales y al entorno en el que pasan una gran proporción del día.

Otra cosa que podemos hacer es reunir a un grupo de miembros que pertenezcan al mismo gremio y pedirles que planteen situaciones o preguntas que puedan tener sobre cómo integrar su fe cristiana en ese tipo de trabajo en particular. Luego intentamos ofrecerles una respuesta fundamentada en la Biblia y en el consejo pastoral.

Indudablemente, algo más que podemos hacer es predicar asiduamente sobre pasajes de las Escrituras que tengan relación directa con nuestro trabajo en este mundo, e incluso también sobre pasajes que no tengan vinculación directa con el tema. Para ello pregúntate siempre: “¿Tiene este texto algo que enseñar a los trabajadores?”.


Esta reseña es una traducción editada de un artículo publicado en The Gospel Coalition.


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